Piedras Negras, Coahuila; 20 de enero 2026.- Mientras que el joven Luis Diego Quintero se mantiene en estado crítico luego de haber sido salvajemente golpeado múltiples veces en la cabeza con un tubo, presuntamente por Néstor Daniel “N”, alias “El Caníbal”, familiares de otra presunta víctima de este sujeto arribaron a la Procuraduría General del Estado, Región Norte Uno, para exigir justicia y que esta vez no quede en libertad.
El 17 de diciembre del 2016, El Caníbal y otros sujetos agredieron a batazos en la cabeza en una riña a Martín Juan Francisco Sánchez Gámez de 51 años y a su hijo Martín Esteban Sánchez Muñoz de 26 años.
Este último fue internado de emergencia en el IMSS debido a sus lesiones, siendo poco después trasladado a un hospital texano, donde perdió la vida.

En entrevista para Grupo Zócalo, el señor Martín , padre del fallecido Martín Esteban, señaló que derivado de las investigaciones se determinó que hubo tres personas involucradas, siendo una de ellas Néstor Daniel “N”.
Sin embargo, solo dos de ellos fueron detenidos ya que la abuela del Caníbal lo protegió y logró conseguirle un amparo que evitó su arresto, según relató Martín.
Tras ello, han sido 10 años de sufrimiento, donde el señor Martín denuncia que lo han traído “vuelta y vuelta”, sin que se le haya hecho justicia.
Relató que, tras ver los videos donde el peligroso sujeto golpeó con saña a una nueva víctima, decidió presentarse de nuevo ante el Ministerio Público y coordinarse con los nuevos afectados para asegurarse de que esta vez sí se quede en prisión.
Se quejó de que solo ofrecieron abrir una nueva carpeta de investigación e incluir las agresiones que él mismo sufrió a manos de El Caníbal, sin aclarar por qué no se abrió dicha carpeta desde el primer momento. Tampoco permitieron que su testimonio sirviera para fortalecer las pruebas en el nuevo ataque al joven Luis Diego Quintero, al decirle que esa es “otra carpeta”.
El señor Martín exige que las autoridades a cargo del caso contemplen que no es la primera vez que el agresor actúa de esta manera, que ya tiene sangre en sus manos, y que no lo dejen en libertad para evitar que mate a alguien más.
ACS